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Balance y equilibrio

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           Hace unos meses una mujer, de lenguaje directo y claro, me dio una terapia holística, de esas que te curan el cuerpo, pero también indagan en el alma. Fui porque estaba saliendo de un herpes zóster, que en resumen es una vieja varicela que puede presentarse en adultos por varias causas: una de ellas, estrés. Ella me preguntó qué significaba estar en balance para mi. Me pidió escribirlo y más o menos, estas fueron mis notas:  ¿Qué significa balance para mí?           Balance significa sentirme cómoda con el tiempo, con lo que visto, con cómo me veo, con mi salud, con mi forma de hablar y lo que digo, con las personas que me rodean, con mi relación con el dinero. Balance quiere decir dormir sin tensión en las muelas, sin frío, totalmente estirada sobre la cama. Representa no tener que decidir irme con melón o con sandía sin herir a nadie. Significa no tener ganas de esconderme  ni tener pensamientos nega...

Un libro, una enseñanza, una pandastorie

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           Esta mañana no me pude levantar a hacer ejercicio. El cuerpo me dijo ¡no, no puedo, no quiero! he hice algo de lo que no me enorgullezco: dejé plantado a mi coach. Tres veces a la semana me despertó a las 5:00 am para estar puntual a las 6:00 a entrenar con Sergio , mi entrenador desde hace más de 10 años.   Él me hizo triatleta, ciclista, corredora de montaña y me enseñó a ir más allá de mis límites mentales en el tema físico. Otro día contaré cómo llegue eso.             Lo que hoy quiero narrar es que ya que no me levanté a entrenar, me desperté a las 6:30 am a leer. Me faltaban unas páginas de este libro buenísimo Una educación , de Sara Westover . Hace mucho que no tomaba un libro que me atrapara y no me dejara ir. Este libro me agarró por ser una historia real, contada con honestidad y de manera sencilla.            Sara es mormona, de Idaho, y cuenta ...

La actitud del trapo

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      En esta época de confinamiento donde estamos encerradas, aferradas a la escoba y el trapeador, como la mismísima muñeca fea, no quiero hablar de mi relación tormentosa con la jerga –que sí la tengo—ni con el cloro ni con el ajax. Quiero hablar de la importancia que tiene para mí bañarme todos los días antes de las 2:00 de la tarde (porque a veces la mañana se alarga en juntas, ejercicio y otros trajines) y darme tiempo para arreglarme. En estos días no, no me súper arreglo la pestaña ni me pongo mi mejor ropa para salir, pero siempre procuro vestirme, peinarme, colgarme aretes y ponerme base en la cara. ¿Para qué? Para que cada que vaya al baño o me atraviese en un espejo, me sienta viva, revitalizada y me den ganas de sonreírme.        ¿Por qué no los pants?         Porque no estamos enfermas ni haciendo la limpieza ni es el día después de Navidad. Es un día ordinario y si empezamos a usar pants todos los días vamos a ...

Nuestro primer café

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La cuarentena me agarró sola en casa, deprimida, en plena menopausia, rompiendo con mi novio. Súmenle que trabajo en casa porque hace dos años se me ocurrió la brillante idea de renunciar a un trabajo estupendo que me daba sobrado para vivir y para comprarme mis buenas cositas, entre ellas, el techo donde vivo. Así que entre el aburrimiento y el abrumamiento me sacudí la flojera y he puesto mi oficio manos a la obra. No soy millenial ni espero hacerme millonaria como influencer con estos textos, solo quiero hacer lo que llevo haciendo por años en cuadernitos de pasta dura, que es escribir lo que siento, pienso, digo y callo, pero ahora de manera pública, hasta donde me lo permita la autocensura. Pienso que hay muchas otras mujeres que, como yo, quieren platicar –o no—de lo que pasa en sus vidas. O como en las telenovelas o los libros, solamente sentir un poco de identificación y empatía con alguien afuera de mi cabeza. Yo creo que lo estoy haciendo por eso, porque si algo apre...