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Mi encuentro con el virus (Parte 2)

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          Así las cosas al terminar la cuarta semana :)  Gracias a Dios, todo bien.          Relataba  ayer mi experiencia con el COVID-19. Hoy voy a seguir con algunas anécdotas, pensamientos, cosas buenas y no tan buenas, y los beneficios que recibí.            La gata atragantada           En la segunda semana de la enfermedad, por qué no, Pina, mi gatita, se tragó un botón enorme. Esto pasó a las 10 de la noche del miércoles. Yo estaba sola y, pues, covidosa. Nelly , una de mis mejores amigas, me buscó para monitorearme y en lo que le explicaba que no le podía tomar la llamada porque estaba en pleno operativo ‘gato atragantado’, ella se puso a buscarme veterinarias. Yo hice lo mismo, pero como no me contestaban, llamé a otra buena amiga que es veterinaria, Jannette , que vive en Mérida.            Por teléfono, Jannette ...

Amores de fin de semana

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     Estoy muy contenta y emocionada por las vivencias del fin de semana. Puedo decir que abracé varios amores al mismo tiempo, ya leerás por qué.      Hace unas semanas retomamos un proyecto que teníamos adormilado por la pandemia y algunas otras circunstancias: un propósito de vida y trabajo que apenas habíamos activado en febrero. Un proyecto deportivo que iniciamos tres socios con todo el amor y entusiasmo del mundo. Pero ahora, en agosto, tomando riesgos y precauciones, volvimos a las andadas.        A principio de año lanzamos la marca Swimfinity bajo la que realizamos entrenamientos de natación y clínicas de nado en aguas abiertas. Este fin de semana fuimos a nadar a la Roqueta, Acapulco y tuvimos un grupo padrísimo. Nos favoreció el clima, la actitud de los nadadores y el Padre Mar se portó genial. Con mi querida amiga Claudia y clienta (en este caso).        Lo que pasó el fin de semana fue particularmente l...

Recor_Dar

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          “Dar hasta que duela”, decía la Madre Teresa. Lejisísimos estoy siquiera de parecerme en una cana a la santa madre, pero hoy me acordé de ella y verás por qué.           Soy la típica persona que busca regalos para las personas que quiere y, por una cosa u otra, no los lleva en el momento. A veces los compro después; otras, no me los entregan a tiempo o no los envuelvo. Entonces los guardo para la “siguiente vez que vea a ese ser querido” y así pueden pasar semanas, meses o años en que una serie de regalos o souvenirs para niños y adultos se almacenan en el clóset ¡porque nunca los entrego! Sí, sí, soy un caso. Ya he ido mejorando, ahora procuro entregar lo que compro –porque en serio, los regalos los adquiero pensando en las personas— y ya no los guardo por siglos.           Esta vez, lo que pasó es que nos agarró la multicitada pandemia, y entre que nos sacamos todos de onda, pensam...

La lluvia

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              Se me había olvidado qué delicia es caminar bajo la lluvia, sin prisa alguna, sin miedo a mojarte los zapatos o a arruinarte el peinado; sin preocuparte por que se corra el maquillaje o se eche a perder la bolsa que estás usando, simplemente caminar y sentir.             En la alocada tómbola del 2020, el lunes tocó lluvia preveraniega. Rayos y centellas nos despertaron desde las cinco de la mañana para decirnos que sería imprudente cualquier intento de salir de la casa temprano. Como la prudencia no es exactamente una de mis virtudes, me preparé para ir al Parque Gandhi a hacer mi rutina. Como es normal, mis amigos cancelaron, pero yo ya estaba lista para salir. A pesar del centellar, no sentí que estuviera fuerte el agua, así que me envalentoné y fui.             Allá me alcanzó mi coach Sergio , otro ser cabezadura de quien he aprendido a ser valiente y aguerr...

Cuando se pueda

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            Quiero hacer una fiesta en mi casa, que lleguen 10, 20, 30, 40 personas a mi pequeño gran espacio y llenen con sus voces, charlas, alegrías los huecos de aire vacío que hay ahora. Que se ensucie el pulcrísimo piso trapeado con cloro y crujan papitas sobre la alfombra, quiero ver gente bailando, hablando fuerte de cosas que importan o que son solo banalidades, que estallen las carcajadas y reboten en las paredes hasta que vengan los vecinos y nos callen.            Quiero que fumen en los balcones, que bailen hasta despertar a los de abajo, que rían, beban, compartan su vitalidad y su energía se vuelque en muros y muebles. Quiero hacer una fiesta, sin cubrebocas, con besos y abrazos, con amigos, como la que tuvimos al inaugurar este departamento, tan espontánea y feliz. O la de mi cumpleaños con DJ, en la que casi tuvimos que poner a la pobre criatura en otro departamento porque no cabía con sus dos bocinas...

¡Al agua fría!

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            A veces necesitamos que alguien nos dé ese empujoncito para animarnos a hacer las cosas. Bueno, al menos yo sí. Cuando dudo de alguna idea que me parece muy loca, difícil de concretar o que desconfío de mi capacidad para terminarla, siempre recurro a alguien para que me termine de aventar y hacerla… o no.             No sé. Pero por eso creo que estamos hechos para vivir acompañaditos de otro tipo de personalidades, para que eso que nos falta, se complemente con el entusiasmo y cariño de alguien más. Normalmente son amigos y familia. Pareja, también. Hijos, en el caso de quien los tiene.            ¿Por qué necesitamos ese pequeño empujón? Me imagino a la orilla de la alberca y alguien adentro diciéndote “ándale, aviéntate, no está tan fría”, pero tú mueres de nervios. Quieres entrar, pero sabes que necesitas ese “aviéntate” para hacer algo que ya decidiste hacer, solo n...

No hay memoria en el presente

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            Mientras escribo estas líneas, mi casa huele a un rico té de rosita de cacao. Es un aroma súper nuevo para mí, y no, no es un té fancy de Superama. Mucho menos los importados del Palacio de Hierro valorados algunos arriba de 500 pesos.  No. Es un té de hierbas mexicanas que compré hoy en la página de Milpa Oaxaca , un proyecto de Identidad y Biodiversidad que busca contribuir con las comunidades agrícolas de Oaxaca.             Resulta que Ana , una de mis hermanas de vida y mejores amigas, me invitó a un proyecto de marketing del que hablaré conforme avancemos en este. Por ahora, iniciamos el proceso de descubrimiento, y para eso pedí algunos productos de la marca a su página https://milpaoaxaca.idbi.com.mx/ Resulta que Milpa Oaxaca es una de esas empresas que iban para un lado y la pandemia le hizo mover su giro de negocio para otro, con buena parte de éxito, pero aún no suficiente.    ...

Un paso seguido de otro

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         Ayer salí a correr. Sí, me fui al parque a las 6:00 am a correr porque hace mucho tiempo que no iba a eso, a mover una pierna después de otra. A esa hora ya hay gente en la pista del parque, hay muchas patrullas afuera, merodeando e intimidando a transeúntes con las sirenas y perturbando el sonido de los pájaros.             Hay gente que entrena, como nosotros, con Susana distancia, manteniendo un espacio entre las personas que salimos al parque.  ¡Ya sé, ya sé! No está bien.  Pero hay que creerlo, está peor pararse en el súper ahorita, entre el abarrotamiento de los chicos que levantan los pedidos a domicilio, y eso es necesario.  Yo, la verdad, es que prefiero escoger mi propia comida. Pero ese es otro tema.             En fin, fui a correr después de mucho tiempo de no hacerlo. Se siente taaaan bien… Aunque estoy fuera de condición y voy trotando más que corriendo, ...

Lo perdido y lo encontrado

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          Muchas cosas pasan en la cuarentena, que más bien ya es una cosa como de 80 días. Antes, la referencia que usaba para decir que las cosas duraban muchísimo era la Cuaresma; cuando era chica, se me hacía que pasaban años y que por semanas hacíamos vigilia los viernes. Ahora mi referencia será la cuarentena de COVID-19 que al menos lleva 8 semanas (si tomamos la referencia del 17 de marzo). En todo este lapso, que parece que el tiempo se detuvo, han ocurrido miles de asuntos personales. No voy a irme a los muy personales, pero será bueno que cada quien haga su lista de lo perdido y lo encontrado en esta ochentena, como le voy a llamar “cálidamente”. Voy a centrarme en lo hallado: En mi lista hay libros regalados que había almacenado en el librero, sin leer. Algunos ya se están formando en la fila del buró. Hay recetas que no había hecho nunca y es una delicia autosorpdenderte con un experimento culinario. Hay ropa de casa que no uso porque no so...

Errores de dedo

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     En la sala de espera del quiropráctico revisaba hoy los whatsapps como hacemos todos. Un celular, previamente desinfectado y cubrebocas en la cara fueron testigos de mi expresión de horror cuando vi que ayer, sin querer, compartí una imagen promocional de este blog con el grupo de los compañeros de la primaria-secundaria-prepa: un grupo de personas con el que no me he visto por lo menos en los últimos 15 años (cuando me atreví a ir a la última reunión) y con quienes apenas hace una semana reconecté.        En el chat hay nada menos que 135 personas. De pronto empecé a ver mensajes de felicitaciones por mi blog, etc. La cara se me puso caliente de vergüenza y no supe cómo borrar las fotos que había mandado. El celular solo me daba la opción de “borrar para mí”. ¡Changos marangos!, pensé. Ya balconeé mi vida con este grupo de personas que –literal—a medias me conocen. ¡Chispas y más chispas!        Y, pues, ya que estamos en la d...