Entradas

Mostrando las entradas con la etiqueta café entre amigas

Un sueño: estampa de vida

Imagen
        Sudar mientras sueñas que te persiguen, despertar entre gritos o entre risas extrañas, sentir que caes y sacudir el cuerpo para evitar el golpe, añorar personas que ya no están, ¿quién no ha pasado por eso? Los sueños, si bien encierran muchos misterios, para mí son estampas de vida por todo lo que nos hacen SENTIR.       Hace unas noches tuve uno de esos sueños en los que uno siente, siente bien. No sé si te ha pasado, pero además da la impresión de que has soñado toda la noche y en realidad han sido unos minutos nada más; quizá solo unos segundos. A veces, los sueños son tan lindos que si despiertas para ir al baño (mi caso, muchas veces) quieres volver a dormir para seguir en la “escena”, y por más que le ordenes al cerebro que vuelva al punto donde te quedaste, como si fuera una serie de Netflix a la que le pones pausa, es imposible seguir dis-fru-tan-do.       Otras veces urge que esa realidad del sueño se acabe, porque...

Deseos al 3x2

Imagen
               " Desea", dice un método que sigo. Desea con firmeza.  Pero tienes que saber bien qué es lo que quieres: ponle formas, colores, esquinas, perfiles, características, cualidades, nombres y apellidos. Desea y convierte esos deseos en objetivos. El secreto para conseguirlo está en la claridad del deseo, porque si no sabes qué quieres, entonces ¿qué te va a enviar el Universo?           Imagina que estás en un restaurante y le dices al mesero “no sé qué pedir”. El joven o señorita, se da la media vuelta y se va, y no te va a traer nada hasta que sepas. Así puedes echarte media hora o más con el plato vacío porque hasta que no sepas, no vas a comer. Pues lo mismo pasa con los deseos.           Cuántas veces has dicho “No sé lo que quiero, pero ya sé lo que NO quiero”. Tampoco funciona. Imagina que al mesero le dices “no voy a querer pozole”… Igual se va a ir y no te va ...

Transparencia

Imagen
Sin producción, pandrosilla, transparente             Ayer hablaba de transparencia en las personas con mi querida amiga Esther . Fuimos a correr y, como en toda buen plática de mujeres, hablamos de nuestras vidas, de amores, de trabajos, alegrías y preocupaciones.         ¿Por qué nos da tanto miedo abrirnos y mostrarnos como somos? Entre un paso y otro nos contamos del trabajo individual que hemos estado haciendo cada quien para salir de nuestros propios hoyos negros y resanarlos poco a poco, para vivir más libres y con menos cargas.        Pero cuando vas haciendo este trabajo, espejeas en los otros lo que te costaba trabajo ver en ti misma. No sé si me explico: Antes no veía con claridad mis trampas de autosabotaje, mis vicios, mis miedos (que aún tengo un buen) y mis dudas. Pero conforme trabajo en mi propio desarrollo, es más fácil identificar las conductas que no se alinean con el bien, y ver el comportam...

Di que sí

Imagen
  “¡Tengo muchísima sed!” , era una expresión típica de mi  madre  para referirse a que no había tomado café en la mañana. Y justo así me siento, con sed de compartir el café con alma porque ya tenemos sed de chisme.             Decir que sí a una taza de café o a una copita cuando te la invitan, hace sentir bien. Decir que sí facilita la interacción y agiliza las relaciones. Decir que sí cuesta menos que decir que no. ¿Por qué digo esto? Hagamos un reviu (sic) de nuestras últimas respuestas.   1.      Cuenta cuántas veces has dicho que sí esta semana (o fin de semana) y cuántas has dicho que no.  2.      Ahora piensa en los efectos que han traído esos sí y esos no. ¿Qué estuvo mejor?             A mí me pasa que cuando digo que sí las cosas que ocurren son mejores que cuando niego, pero muchas veces, no soy consciente de ello. Cuando dices que sí a todo...

Sazonar la vida

Imagen
  Me encanta echar café contigo.           Una de mis pelis favoritas es El sabor de la vida , o A touch of spice , de Tassos Boulmetis. Es una película turca-griega que vi hace mucho tiempo; me atrapó porque inicia narrando la historia de un niño y su abuelo, que tiene una tienda de especias en Estambul. La relación del niño y el abuelo, alrededor de la cocina y los sabores es fascinante. No la voy a espolear, por si quieres verla, pero por supuesto que incluye una historia de amor, drama, nostalgia, comida, tips y un mensaje que tiene que ver con lo que decir hoy.             ¿Es nuestra vida de un solo sabor y le vamos añadiendo condimentos? ¿Cómo la sazonamos? ¿Por épocas? ¿Por edades? ¿Por ciclos? ¿Por circunstancias? ¿A qué sabe en estos momentos?             Hoy ponía un poco de chile seco a una sopita de hongos que acabo de hacer. Por supuesto, el chile es de Milpa Oaxaca , u...

No hay memoria en el presente

Imagen
            Mientras escribo estas líneas, mi casa huele a un rico té de rosita de cacao. Es un aroma súper nuevo para mí, y no, no es un té fancy de Superama. Mucho menos los importados del Palacio de Hierro valorados algunos arriba de 500 pesos.  No. Es un té de hierbas mexicanas que compré hoy en la página de Milpa Oaxaca , un proyecto de Identidad y Biodiversidad que busca contribuir con las comunidades agrícolas de Oaxaca.             Resulta que Ana , una de mis hermanas de vida y mejores amigas, me invitó a un proyecto de marketing del que hablaré conforme avancemos en este. Por ahora, iniciamos el proceso de descubrimiento, y para eso pedí algunos productos de la marca a su página https://milpaoaxaca.idbi.com.mx/ Resulta que Milpa Oaxaca es una de esas empresas que iban para un lado y la pandemia le hizo mover su giro de negocio para otro, con buena parte de éxito, pero aún no suficiente.    ...

Lo perdido y lo encontrado

Imagen
          Muchas cosas pasan en la cuarentena, que más bien ya es una cosa como de 80 días. Antes, la referencia que usaba para decir que las cosas duraban muchísimo era la Cuaresma; cuando era chica, se me hacía que pasaban años y que por semanas hacíamos vigilia los viernes. Ahora mi referencia será la cuarentena de COVID-19 que al menos lleva 8 semanas (si tomamos la referencia del 17 de marzo). En todo este lapso, que parece que el tiempo se detuvo, han ocurrido miles de asuntos personales. No voy a irme a los muy personales, pero será bueno que cada quien haga su lista de lo perdido y lo encontrado en esta ochentena, como le voy a llamar “cálidamente”. Voy a centrarme en lo hallado: En mi lista hay libros regalados que había almacenado en el librero, sin leer. Algunos ya se están formando en la fila del buró. Hay recetas que no había hecho nunca y es una delicia autosorpdenderte con un experimento culinario. Hay ropa de casa que no uso porque no so...

Un libro, una enseñanza, una pandastorie

Imagen
           Esta mañana no me pude levantar a hacer ejercicio. El cuerpo me dijo ¡no, no puedo, no quiero! he hice algo de lo que no me enorgullezco: dejé plantado a mi coach. Tres veces a la semana me despertó a las 5:00 am para estar puntual a las 6:00 a entrenar con Sergio , mi entrenador desde hace más de 10 años.   Él me hizo triatleta, ciclista, corredora de montaña y me enseñó a ir más allá de mis límites mentales en el tema físico. Otro día contaré cómo llegue eso.             Lo que hoy quiero narrar es que ya que no me levanté a entrenar, me desperté a las 6:30 am a leer. Me faltaban unas páginas de este libro buenísimo Una educación , de Sara Westover . Hace mucho que no tomaba un libro que me atrapara y no me dejara ir. Este libro me agarró por ser una historia real, contada con honestidad y de manera sencilla.            Sara es mormona, de Idaho, y cuenta ...

Nuestro primer café

Imagen
La cuarentena me agarró sola en casa, deprimida, en plena menopausia, rompiendo con mi novio. Súmenle que trabajo en casa porque hace dos años se me ocurrió la brillante idea de renunciar a un trabajo estupendo que me daba sobrado para vivir y para comprarme mis buenas cositas, entre ellas, el techo donde vivo. Así que entre el aburrimiento y el abrumamiento me sacudí la flojera y he puesto mi oficio manos a la obra. No soy millenial ni espero hacerme millonaria como influencer con estos textos, solo quiero hacer lo que llevo haciendo por años en cuadernitos de pasta dura, que es escribir lo que siento, pienso, digo y callo, pero ahora de manera pública, hasta donde me lo permita la autocensura. Pienso que hay muchas otras mujeres que, como yo, quieren platicar –o no—de lo que pasa en sus vidas. O como en las telenovelas o los libros, solamente sentir un poco de identificación y empatía con alguien afuera de mi cabeza. Yo creo que lo estoy haciendo por eso, porque si algo apre...